Su nombre de pila era Luis Kershaw. Nació en Baton Rouge, Luisiana, en el año 1920. Hizo sus votos monásticos 1945 y fue ordenado sacerdote en el año jubilar de 1950.
Después de prestar varios servicios en el monasterio de San José fue enviado a la fundación de Esquipulas en el año de 1975. Ya en Esquipulas, entre otras cosas, fue asesor del Movimiento Carismático y de los Oblatos de San Benito. En sus homilías recalcó mucho sobre la necesidad de la Fe y sobre el pecado que se comete al controlar la natalidad por medios artificiales y el aborto.
Padre Felipe fue siempre un buen amigo de todos. A pesar de su enfermedad de Alzheimer recordaba los nombres de sus conocidos y, cuando uno lo visitaba, lo recibía con una sonrisa. Fue una persona muy sacrificada; realizaba con gusto sus visitas a las aldeas montado a caballo y siempre estaba bien dispuesto para atender a los enfermos. Nunca se quejó de dolor alguno. Se preocupaba mucho por los que morían a causa de accidentes en las carreteras y fue muy atento con los enfermos y moribundos, ayudán-dolos a bien morir.
Confiaba en la vida religiosa y en las congregaciones, a pesar de que cada vez se iban quedando con menos elementos. Era muy devoto del Sagrado Corazón y al rezo diario del rosario. También fue muy asiduo a la lectura de la Sagrada Escritura; por eso su Biblia estaba muy gastada, tanto, que otro no hubiera podido usarlo.
Le gustaba mucho tomar fotos a las personas de las aldeas, con la idea de poder recordar sus nombres cuando se encontrara con ellos.
El avance de sus enfermedad le quitó su personalidad, menos su alegría, la cual conservó hasta el final, pues cuando murió tenía una sonrisa en su rostro.
Después de sufrir durante tres años la enfermedad de Alzheimer, falleció el 27 de enero del año 2001.